Contabilidad de Huella ecológica y biocapacidad: lo que ofrece

Un requisito fundamental para la sostenibilidad es exigir menos del planeta de lo que los ecosistemas del planeta pueden renovar. La huella ecológica y la contabilidad de biocapacidad se centran en este requisito. Hace un seguimiento de la demanda humana en los ecosistemas (“huella”) en comparación con lo que los ecosistemas pueden renovar (“biocapacidad”). Cuando la demanda supera la renovación, se produce un rebasamiento ecológico. Conduce a la degradación del capital natural, lo que finalmente conduce a una disminución del bienestar económico y social.
  • ¿Por qué biocapacidad? Los recursos biológicos son el enfoque de la contabilidad de la Huella Ecológica. Los ecosistemas tienen una capacidad limitada para renovar la biomasa. Esto se basa en factores como la disponibilidad de agua, el clima, la fertilidad del suelo, la energía solar, la tecnología y las prácticas de gestión. Esta capacidad de renovación, impulsada por la fotosíntesis, se denomina biocapacidad. En lugar de los recursos no renovables como el petróleo o los minerales, los recursos biológicos son los recursos materialmente más limitantes para la empresa humana. Por ejemplo, si bien la cantidad de combustible fósil aún subterráneo es limitada, aún más limitante es la capacidad de la biosfera para hacer frente al CO2 emitido al quemarlo. Esta capacidad es uno de los usos competitivos de la biocapacidad del planeta.
  • Cómo se mide. La contabilidad de la huella ecológica registra la cantidad de tierra y agua biológicamente productivas que un individuo, población o actividad utiliza para producir todos los recursos que consume, para albergar toda su infraestructura y para absorber sus residuos [1] dada la tecnología y los recursos existentes. Prácticas de gestión de recursos. Las personas obtienen recursos de los bosques, las tierras de cultivo, la pesca y las tierras de pastoreo. También utilizan estas áreas para colocar caminos, casas e infraestructura energética. La absorción de desechos también compite por los servicios del ecosistema, por ejemplo, para asimilar las emisiones de dióxido de carbono de la quema de combustibles fósiles o la producción de cemento. Las cuentas de la huella ecológica suman las áreas necesarias para que estos ecosistemas brinden estas funciones en la medida en que se excluyan mutuamente. La suma de estas áreas representa la demanda humana total en la naturaleza: su huella ecológica. En otras palabras, la contabilidad de la Huella Ecológica se basa en un “balance de flujo de masa”, donde cada flujo se traduce en las áreas ecológicamente productivas necesarias para apoyarlos. Esta demanda se puede comparar con la suma total de las áreas ecológicamente productivas, la biocapacidad.
  • Sobregiro ecológico y el déficit en  biocapacidad. Cuando la huella ecológica de una población supera la biocapacidad de su territorio, tiene un déficit en biocapacidad. Este déficit se equilibra ya sea mediante el uso de la biocapacidad de otros lugares, o el uso excesivo local, llamado “sobregiro ecológico”. A nivel mundial, el déficit ecológico y el sobregiro son idénticos, ya que no existe un comercio interplanetario que permita el uso de biocapacidad de otros planetas.
  • Los resultados de estas Cuentas Nacionales de la Huella y Biocapacidad muestran que las demandas de recursos de la humanidad y las emisiones de dióxido de carbono comenzaron a exceder la capacidad regenerativa del planeta para satisfacer estas demandas en la década de 1970. Según las estimaciones de Global Footprint Network para 2018 [2], la humanidad superó la capacidad del planeta para renovar los recursos biológicos en más del 70 por ciento. La biocapacidad promedio mundial fue de 1,6 hectáreas globales [3] por persona. En contraste, la Huella Ecológica promedio mundial fue de 2.8 hectáreas globales por persona.
  • ¿Exageración? Las cuentas de Huella Nacional y Biocapacidad se basan estrictamente en los conjuntos de datos de las Naciones Unidas, utilizando aproximadamente 15,000 puntos de datos por país y año. Estas cuentas pueden subestimar sistemáticamente los déficits ecológicos: por el lado de la demanda, los conjuntos de datos de la ONU no documentan completamente todas las demandas. En el lado de la biocapacidad, la disponibilidad puede ser exagerada ya que algunos abusos no se incluyen en la evaluación debido a la falta de datos consistentes. Dichos aspectos incluyen la erosión del suelo, el agotamiento de las aguas subterráneas y la pérdida de productividad forestal debido al aumento de los incendios forestales y la peste.
  • Escalabilidad: la contabilidad de la huella ecológica se puede aplicar en todas las escalas, desde el nivel global hasta el nivel del producto. El rebasamiento medido a escala global es un indicador de la insostenibilidad de la humanidad.

Para más resultados:

Global Footprint Network calcula la Huella Ecológica de todos los países anualmente. A partir de 2018, los está produciendo en colaboración con la Universidad de York, Toronto. Todos los resultados se presentan en una plataforma de datos abiertos en data.footprintnetwork.org. La edición de 2018 de las Cuentas Nacionales de la Huella y Biocapacidad, basada en un conjunto completo de datos a nivel de país de las Naciones Unidas, se extiende desde 1961 hasta 2014. Para la humanidad en su conjunto (y algunos países individuales), los resultados han sido “ahora emitidos” hasta 2018.

Notas:

[1] Debido a las limitaciones de datos en las estadísticas de las Naciones Unidas, las Cuentas Nacionales de la Huella y Biocapacidad solo incluyen las emisiones de dióxido de carbono en la ecuación de residuos. Pero en evaluaciones locales con conjuntos de datos más completos, se han incluido otros flujos de desechos, como la contaminación por nitrógeno.

[2] Los datos de la ONU vienen con un retraso de tiempo. Por lo tanto, la edición 2018 de las  Cuentas Nacionales de la Huella y Biocapacidad solo incluye datos hasta 2014. Los puntos de datos posteriores a 2014 se estiman a través de datos nacionales, cuando estén disponibles, y extrapolaciones.

[3] Una hectárea global es una hectárea biológicamente productiva con productividad promedio mundial.